
Serìan las 03:00 de la tarde. Aunque el dìa estaba hermoso, una llamada puso fin a la tranquilidad. Gaby aseguraba que las cosas estaban bien; pero que debìamos orar. La salud, en plena vìspera de la confirmaciòn de "alta" de Jennifer estaba en suspenso ahora, debido a una complicaciòn de sus pulmones en el ùltimo minuto. Bueno, cosas de imprevisto!, ella es joven, fuerte, nada de que preocuparnos. Un susto, si; pero del cuàl saldrà bien librada - decìa yo- .
Y no habìa nada que me hicièse pensar, que esta "recaìda" no fuèse màs que un buen susto, para luego entregarnos de nuevo a nuestra amiga en una sola pieza; eso si, mucho màs convencida de la conveniencia de cuidar su salud, y no dejar esos resfrìos al azar.
Pero las horas caminaron, y los mensajes de texto esta vez eran menos alentadores. Un silencio de horas; un bache; un ominoso momento de silencio, y entrò la triste llamada que descartaba cualquier duda : Se nos habìa ido.
Fuè un 24 de Mayo del 2008. Dos años han pasado. Y si miro el album de fotos, sustituìmos la làgrima espesa por una amplia sonrisa. Una hermosa sonrisa plagada de dientes blancos; de labios gruesos color carmesì; de cabellera oscura, de figura de locura; y de una mordàz inteligencia, la que enamora a cualquier mortal amante de la femeneidad.
Femeneidad. Femeneidad al extremo. No imagino a San Pedro recibièndola allà arriba. Ella, pidiendo tiempo para "refrescarse" antes de presentar sus "credenciales" de acceso. Si; porque de eso estamos seguros : Las tenia.
Una muchacha que supo del esfuerzo de la vida - desde muy temprano- y del trago amargo de la tragedia - dolor - carencia; que no se amilanò ante la pobreza, y echò para adelante, como los machos bravos por esta maravillosa esquina torcida llamada vida.
Estudiò, le sacò el pecho a los estudios, y se enfilò al mundillo del turismo con toda la garra y elegancia que podìa dar. Muchos la conocieron, y valoraron sus mèritos. Sus amigos, nosotros asi lo sentimos.
No se. Son pequeñas memorias de un ìcono emocional. Mi compañera de apartamento; mi confidente; una amiga a toda prueba. Una excelente, terca, y progresista profesional que creìa en su arte y en su oficio. Joven, sin hijos, sin esposo, pero con esa eterna llama del amor encerrada entre pecho y espalda.
Si. Jennifer Guaita Castellanos. Te nos fuiste tal dìa como hoy. Vaya gente la que me espera al otro lado del gramado!. La fiesta de "reencuentro" allà arriba promete emociòn total. Cuàntas vibraciones juntas; cuànta tela que cortar juntos. La vida, y la muerte entonando un danzòn cubano; una cumbia colombiana; un vals cerrado. Una ceremonia de risas; de esperanzas. Tambièn de nostalgias.
Tambièn de nostalgias.
Y no habìa nada que me hicièse pensar, que esta "recaìda" no fuèse màs que un buen susto, para luego entregarnos de nuevo a nuestra amiga en una sola pieza; eso si, mucho màs convencida de la conveniencia de cuidar su salud, y no dejar esos resfrìos al azar.
Pero las horas caminaron, y los mensajes de texto esta vez eran menos alentadores. Un silencio de horas; un bache; un ominoso momento de silencio, y entrò la triste llamada que descartaba cualquier duda : Se nos habìa ido.
Fuè un 24 de Mayo del 2008. Dos años han pasado. Y si miro el album de fotos, sustituìmos la làgrima espesa por una amplia sonrisa. Una hermosa sonrisa plagada de dientes blancos; de labios gruesos color carmesì; de cabellera oscura, de figura de locura; y de una mordàz inteligencia, la que enamora a cualquier mortal amante de la femeneidad.
Femeneidad. Femeneidad al extremo. No imagino a San Pedro recibièndola allà arriba. Ella, pidiendo tiempo para "refrescarse" antes de presentar sus "credenciales" de acceso. Si; porque de eso estamos seguros : Las tenia.
Una muchacha que supo del esfuerzo de la vida - desde muy temprano- y del trago amargo de la tragedia - dolor - carencia; que no se amilanò ante la pobreza, y echò para adelante, como los machos bravos por esta maravillosa esquina torcida llamada vida.
Estudiò, le sacò el pecho a los estudios, y se enfilò al mundillo del turismo con toda la garra y elegancia que podìa dar. Muchos la conocieron, y valoraron sus mèritos. Sus amigos, nosotros asi lo sentimos.
No se. Son pequeñas memorias de un ìcono emocional. Mi compañera de apartamento; mi confidente; una amiga a toda prueba. Una excelente, terca, y progresista profesional que creìa en su arte y en su oficio. Joven, sin hijos, sin esposo, pero con esa eterna llama del amor encerrada entre pecho y espalda.
Si. Jennifer Guaita Castellanos. Te nos fuiste tal dìa como hoy. Vaya gente la que me espera al otro lado del gramado!. La fiesta de "reencuentro" allà arriba promete emociòn total. Cuàntas vibraciones juntas; cuànta tela que cortar juntos. La vida, y la muerte entonando un danzòn cubano; una cumbia colombiana; un vals cerrado. Una ceremonia de risas; de esperanzas. Tambièn de nostalgias.
Tambièn de nostalgias.

5 comentarios:
Amigo queerido, que casualidad que me levanto a escribir tristezas y recuerdos y decido leerte y me encuentro con algo muy parecido a lo mio, las despedidas y los recuerdos de seres que se nos fueron tan pronto.
Un beso
Ade
Adelita; pasé por tu sofá, y vaya que me encontré con la tristeza de la partida de mucha gente querida por ti ...
Esta historia es parte de nuestra naturaleza humana; lo se. Pero duele, duele.
Mil cariños,
;-)
Me gustò tu relato que bordeando lo doloroso, nos pone con la esperanza del encuentro allì, donde todos deberemos presentar credenciales.
Un abrazo!
Que vaina Beny. Esta es de las cosas que uno nunca entenderà ni aceptará. Gracias por tus lindas palabras siempre. TQM y los extraño un montón. Muakkkk
Lamento mucho tu pérdida, Benny. Jennifer suena como una muchacha encantadora, de seguro está allá arriba admirando lo que escribes de ella.
un abrazo
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