jueves, enero 12, 2012

Aristas de Enero :::




... Cruzaban el puente de madera. Y la luz del atardecer hacía las veces de catalizador de aquellas emociones dormidas en el letargo de las semanas, de los meses, de los años. Y el sonido del agua batiendo en viváz chapuceo contra las bases de madera daban un tono más crayola de lo esperado a la escena. No era la temperatura idónea.


Era la temperatura perfecta para permitirle al cuerpo desprender los aromas del pachulí; el almizcle y la canela. La piel pedía un ritmo mucho más agresivo de lo que las palabras contenían. Pero aún asi el sol, y sus rayos se negaban a abandonar la escena. El mantel de cuadritos rojos y blancos de las sensaciones estaba sobre la mesa. Todo podía pasar, y nada estaba escrito. Todo esto ocurría mientras amanecía, porque el despertador hacía de las suyas para recordar que, entre semana no se está permitido soñar. No se está permitido soñar.


... Y en la radio sonaba Karina con Guillermo Dávila. Tiene sus fans; tiene sus nostálgicos. No se puede negar. No se puede negar.


... La vida tiene sus aristas !

2 comentarios:

Oswaldo Aiffil dijo...

El almizcle...que sustancia tan sutil y a la vez tan poderosa...a veces es un día cualquiera, ponle, un martes, rutinario y aburrido, y de repente hay un acontecimiento que lo cambia todo, que hace que jamás olvides ése día, ni el olor de ese almizcle que, cual sello indeleble, quedará contigo para siempre. Hay días de días, y nada tiene que ver en que sean lunes o domingo...abrazos Beny!

Benedetto dijo...

¡ Ohhhh sí!

Tal y como lo describes, es!

-Abbracci-



Beny.